"EN ESTOS PEÑASCALES MARÍA HABLA EN SILENCIO Y LAS ALMAS ORAN. ELLA NOS VE Y NOS BENDICE, NOSOTROS LA VEMOS Y LA AMAMOS". (EMILIO BOTERO GONZALES, OBISPO DE PASTO)

El Santuario de Nuestra Señora de las Lajas está situado en la Ciudad de Ipiales, al sur de Colombia. Desde el siglo XVIII ha sido un lugar de, especial, devoción mariana en torno a la imagen de Nuestra Señora del Rosario de las Lajas. El lugar goza con la presencia de peregrinos y turistas de varias partes del mundo, especialmente de Colombianos y Ecuatorianos, que se dirigen hasta el santuario con afán de conocer a la madre de Dios que ha acompañado al pueblo Nariñense, de una manera especial, desde una piedra laja en el cañón del Rio Guaitara.

El amor cristiano a María, Nuestra Señora de las Lajas, impulsó la construcción de este magno y bello santuario de estilo neogótico que se erige en medio de las montañas Nariñenses. Declarado por la Iglesia como Basílica Menor en el año de 1954 por el Papa Pío XII, también es reconocido como una de las Maravillas de Colombia y escogido, por el Diario Telegraph como una de las iglesias más bellas del mundo.

Ven y visita el Santuario de Nuestra Señora de las Lajas, lugar de fe, oración, conversión y gozo ante la presencia maternal de María la Virgen, de quién escribió Fray Juan de Santa Gertrudis O.F.M : 

"La perla más bien pulida

que en fina concha se cuaja

es la Virgen de las Lajas

en la Laja Aparecida"


Historia

Refiere la tradición que una indiecita, llamada, María Mueses de Quiñones, que se dirigía de Potosí a Ipiales, un día de 1750, junto con su hija Rosa, pasaban por este paraje muy peligroso y una gran tempestad las obligó a buscar refugio en una cueva que allí existía. Entró con mucho miedo por las creencias de la presencia del diablo en ese lugar, pero más grande fue su asombro cuando la niña que era sordomuda de nacimiento le dijo: "mamita, mamita, la Mestiza me llama" (este fue el primer milagro de la Virgen de las Lajas). El 15 de septiembre de 1754 los Ipialeños contemplaron por primera vez la imagen de la Virgen de las Lajas tal como la vemos hoy, es por eso que en esta fecha se celebraba cada año la fiesta tradicional.

A raíz de esta aparición, se inicia la construcción de la primera Iglesia pajiza por Fray Gabriel Villafuerte en 1754.
El 21 de abril de 1769, Eusebio Mejía y Navarro (cura obrero), inicia la construcción del segundo templo que terminó 7 años más tarde. Entre 1859 – 1893 fue construido el tercer templo por el P. José María Burbano España Lara. A este templo se le llamó ya oficialmente el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de las Lajas.

SAN EZEQUIEL MORENO DIAZ, obispo de Pasto, el 15 de septiembre de 1899, en acto solemne bendijo la primera piedra. El 1 de Enero de 1916 se inicia la construcción del actual templo, de este proyecto participaron los capellanes: José María Cabrera, Ángel María chamorro, Justino Mejía y Mejía, quienes hicieron posible este majestuoso templo de estilo neogótico. 

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Mons. Justino Mejía y Mejía, gran capellán que culminó la construcción del Santuario

El 16 de septiembre de 1952 por voluntad del Santo Padre Pio XII, la imagen de la Virgen de las lajas es coronada canónicamente, por esta razón ahora se celebra la fiesta en la fecha de este acontecimiento. El mismo Santo Padre Pio XII, el 30 de agosto de 1954 concede a este Templo – Santuario, el más hermoso de América, el título de BASILICA MENOR.

El 19 de noviembre de 1904, el padre José María Cabrera tomo posesión de la capellanía. Se dedicó a la dura tarea de conseguir los materiales necesarios y la construcción de los caminos para el transporte de los mismos. El primero de enero de 1916 se inició el trabajo de los cimientos desde el fondo del rio, siendo Obispo de Pasto Monseñor Leónidas Medina. El 16 de agosto del mismo año fue nombrado Capellán el padre Ángel María Chamorro, de talento práctico y mansedumbre admirable. Logró avanzar hasta el primer cuerpo de la Basílica y agobiado por una enfermedad violenta murió el 30 de mayo de 1941.

Monseñor Emilio Botero González nombró como Capellán a Monseñor Justino Mejía y Mejía, quien se había desempeñado como vicario parroquial desde 1929. Monseñor Diego María Gómez Tamayo aprobó los planos definitivos y se continúo la obra en honor a la Madre de Dios y de los hombres.

 

El Santuario

La edificación actual, la cuarta desde el siglo XVIII, está construida con piedra gris y blanca, al estilo Neogótico, a imitación del Gótico del siglo XIV. Está compuesta de tres naves construidas sobre un puente de dos arcos que cruza el río, y a la vez hace de plaza para la basílica, uniéndola del otro lado del cañon. La altura del templo, desde su base hasta la torre, es de 100 mts, y el puente mide 50 mts de alto por 17 mts de ancho y 20 mts de largo.

El precioso santuario estilo gótico está edificado sobre el lugar del milagro en el Guáitara, en los Andes colombianos, a 7 kms de la ciudad de Ipiales y 11 kms de la frontera con Ecuador. La Basílica es una obra preciosa edificada sobre la pendiente del río. Cada 16 de septiembre, fecha de su aparición, y durante Semana Santa, millares de peregrinos acuden al santuario para honrar la Virgen y rezar junto con ella.

Uno de los más populares benefactores del templo de las Lajas fue "el ciego Rivera", quien sin la luz de sus ojos recorrió campos, pueblos y ciudades mendigando dinero para comprar materiales con los cuales construirle el santuario a la Virgen. El arquitecto Espinoza la construyó con obreros que no sabían nada de construcción, labradores campesinos a quienes tuvo que enseñarles hasta la cantidad para mezclar arena y cemento.

 

EL SANTUARIO LUGAR DE ORACIÓN Y RECONCILIACIÓN:

En la Lajas los peregrinos presentan al Señor, por medio de la Santísima Virgen María, sus oraciones de alabanza, de acción de gracias, de perdón y de petición. La oración que agrada a Dios y a Nuestra Señora de las Lajas, es la oración del corazón, la oración solidaria por los hermanos y hermanas que sufren, la oración que nos compromete en "la transformación de este mundo salvaje en humano y de humano a divino, según el querer de Dios" (Pío XII).

Vivimos en una situación de pecado personal y social que muestra cada día nuestra inhumanidad interior, nuestro egoísmo, el abuso del poder de Dios en beneficio propio. El pecado es el no- amor; por eso limitamos y cerramos paso a la acción de Dios que quiere abrirnos hacia el hermano. El camino de la Reconciliación perfecta es Cristo Jesús que nos reconcilió con Dios por medio de su Cruz; El es la Vida, el Hombre nuevo, El es nuestra paz.

Invitados por la maternal mirada de la Santísima Virgen María de las Lajas, muchos peregrinos buscan la reconciliación con Dios y con los hermanos; reconciliación consigo mismo y con la familia, a través del sacramento de la penitencia. En la Cripta en la parte baja del Santuario puedes encontrar sacerdotes dispuestos a recibirte con la misericordia de Dios en el Sacramento de la Confesión, para que tu visita al Santuario sea propicio para tu conversión y vuelta a la gracia de Dios.

  

 

SANTUARIO LUGAR DE BENDICIÓN: 

Hay dos modos de intentar calmar la sed del corazón humano; sed de vida y felicidad. La primera es beber en el agua del mundo, buscar desesperadamente la alegría en los bienes terrenales, en la fama y el prestigio; o buscarla en Aquel que dijo: "el que beba del agua que yo le daré no tendrá jamás sed, porque el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota hasta la vida eterna" (Jn 4,14). el agua bendita es derramada sobre nosotros en memoria de nuestro bautismo; por medio de ella tenemos que renovarnos interiormente para acercarnos a Dios y a nuestros hermanos con el corazón limpio de egoísmo.

También María al ofrecernos el Agua Bendita en su Santuario espera que podamos pasar de una vida estéril y egoísta a una vida plena, fecunda, abierta al amor, al perdón y al servicio de nuestros hermanos, especialmente de los más necesitados.

El agua bendita nos invita a renacer a una vida nueva a imagen de Jesucristo Resucitado.

  

NARIÑO, UN BELLO PAISAJE ANDINO: 

Uno de los cuadros más bellos cuando venimos a las Lajas es su hermoso paisaje natural con la tierra, los cultivos, las montañas, los arboles, el río. Al mirar esta obra maravillosa damos gracias al Creador y nos comprometemos como personas y como comunidad a:

- proteger y cuidar la naturaleza como señal de gratitud con lo que Dios ha creado.

- Organizar en pequeños grupos para defender la tierra de la actual explotación 

Casa Cural

 

  

 

Despachos Parroquiales

Celular: 3183702627
E- Mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

  

 

Casa Pastoral

Reservaciones: 3183702637

  

  

Casas Hermanas Franciscanas

  

 

Pueblito de Las Lajas

  

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Escuchando al Papa

Un encuentro con la Palabra (2)

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